Quienes compartimos la vida con una mascota sabemos que son seres profundamente emocionales. No se trata solo de cariño o apego: también muestran incomodidad, frustración e incluso comportamientos que podríamos identificar como celos. Pero ¿esto es real? ¿Las mascotas pueden sentir celos como los humanos?
La respuesta es sí. Las mascotas, especialmente los perros y gatos, pueden experimentar una forma básica de celos cuando sienten que algo o alguien está compitiendo por la atención y el afecto de sus dueños.
Uno de los estudios más conocidos fue realizado por la Universidad de California, en el que se observó a perros reaccionar ante sus dueños mostrando afecto a un peluche con forma de perro. La mayoría de los canes intentaban interponerse, empujar al peluche o llamar la atención. Estas acciones sugieren una emoción muy cercana al celo social.

En los gatos también se ha documentado este comportamiento, aunque se expresa de forma diferente. Algunos pueden mostrarse más distantes o marcando territorio cuando llega un nuevo miembro a la familia (ya sea otro animal o una persona). Pueden buscar atención de forma más insistente o rechazar caricias que antes disfrutaban.
Lo importante es entender que el comportamiento celoso en las mascotas no se trata de “caprichos” o de querer manipular a sus humanos, sino de una reacción emocional genuina ante cambios en su entorno afectivo. No es malo que lo sientan, pero sí es clave manejarlo con comprensión y equilibrio.
¿Qué se puede hacer? Dar atención equitativa, establecer rutinas seguras, premiar las conductas positivas y evitar reforzar los celos con respuestas impulsivas. Si la situación se vuelve difícil, consultar con un veterinario o etólogo puede ser de gran ayuda.
Las mascotas sienten mucho más de lo que imaginamos. Y si actúan de forma celosa, probablemente es porque nos aman tanto que temen perder un poco de nuestro amor. Recordémoslo con empatía y cariño.


