Nuestras mascotas no hablan, pero eso no significa que no se puedan comunicar. Lo hacen a su manera, con su cuerpo, su comportamiento y hasta con su mirada. Saber si les duele algo es una de las partes más importantes del cuidado responsable, porque muchas veces el dolor no se nota a simple vista. Entender estas señales es una forma de protegerlas, de estar atentos y de brindarles el apoyo que necesitan.
Uno de los primeros signos de que algo no anda bien es un cambio en su comportamiento. Si una mascota que normalmente es activa de repente está más quieta, no juega como antes o se esconde, es posible que esté sintiendo dolor. También puede pasar lo contrario: que se muestre más irritable, que gruñe cuando antes no lo hacía o que evite el contacto. Estos cambios son su forma de decir que algo no está bien.
Otra señal importante es el cambio en su forma de moverse. Si cojea, si evita subir escaleras o saltar, si se levanta con dificultad o se mueve de forma torpe, probablemente esté sintiendo alguna molestia física. Las mascotas también pueden lamerse insistentemente una parte del cuerpo, incluso si no hay heridas visibles. Esto puede ser una forma de calmar el dolor o la incomodidad.

Fíjate también en su apetito. Una mascota con dolor puede dejar de comer o mostrar menos interés en su comida favorita. Puede beber más agua de lo normal o dejar de tomarla. Si hay vómitos, diarrea o cualquier cambio extraño en sus hábitos de higiene, es una señal de alerta.
El lenguaje corporal también dice mucho. Orejas hacia atrás, mirada apagada, respiración agitada o una postura encorvada pueden indicar malestar. Los gatos, por ejemplo, son expertos en disimular el dolor, pero si dejan de acicalarse, si permanecen escondidos o si se aíslan, es importante observarlos de cerca. En los perros, el jadeo constante, los temblores o los quejidos también son señales que no deben ignorarse.
Lo más importante es que tú conoces a tu mascota mejor que nadie. Si algo te parece extraño o sientes que “no está siendo ella misma”, confía en esa intuición. Aunque pueda parecer algo leve, es mejor actuar con precaución.
Este artículo busca ayudarte a estar más conectado con tu mascota y reconocer señales importantes, pero no reemplaza una visita al veterinario. Ante cualquier duda, malestar o comportamiento fuera de lo común, lo mejor siempre será acudir con un profesional. Ellos son quienes pueden darte un diagnóstico correcto y ayudar a tu compañero a sentirse mejor.
Cuidar también es saber cuándo pedir ayuda.


