Cuando pensamos en animales que han viajado al espacio, muchas veces vienen a la mente nombres como Laika, pero hay una historia que pocas personas conocen y que también merece ser contada: la de Félicette, la primera y única gata que ha viajado al espacio.
Todo ocurrió en Francia en la década de 1960. En medio de la carrera espacial, el gobierno francés decidió enviar un gato al espacio como parte de un experimento para estudiar cómo afectaba el vuelo espacial a los seres vivos. Se eligieron varios gatos callejeros para el entrenamiento, pero solo uno logró pasar todas las pruebas: una gata blanca y negra que los científicos llamaron Félicette.
El 18 de octubre de 1963, Félicette fue lanzada al espacio a bordo de un cohete Véronique AG1. Alcanzó una altitud de más de 150 kilómetros y pasó unos 15 minutos en vuelo suborbital. Durante ese tiempo, su cuerpo fue monitoreado cuidadosamente para medir cómo reaccionaba a la ingravidez. A diferencia de otros animales que fueron enviados al espacio en esa época, Félicette volvió con vida. Su cápsula aterrizó con éxito y los científicos pudieron recuperar toda la información necesaria.

Félicette fue fundamental para el desarrollo de investigaciones médicas y biológicas en el espacio, y aunque su historia no fue tan conocida como la de otros animales, su contribución fue igual de valiosa. Lamentablemente, después del experimento, fue sacrificada para permitir un análisis más profundo de los efectos del vuelo en su cuerpo. Esta decisión ha sido criticada con el paso del tiempo, pero también ha servido para abrir conversaciones sobre la ética en la investigación científica con animales.
Años después, muchos amantes de los animales y de la ciencia sintieron que el mundo había sido injusto con Félicette. Por eso, en 2019, se erigió una estatua en su honor en Estrasburgo, Francia, donde se le recuerda como lo que fue: una pionera del espacio.
Hoy, contar su historia es una forma de recordarla con respeto y de reconocer que cada ser vivo, sin importar su especie, puede dejar una huella en la historia. Félicette no solo fue una gata valiente; fue parte de una misión que ayudó a la humanidad a mirar más allá de la Tierra.


