Los oídos de los perros son más delicados de lo que parecen. Aunque muchas veces pasamos por alto esta parte de su cuerpo, una infección puede causarles mucho malestar e incluso dolor. Detectarla a tiempo es clave para evitar complicaciones y asegurar que tu compañero se mantenga sano y feliz.
Uno de los primeros signos de alerta es que tu perro sacuda la cabeza constantemente o se rasque con insistencia una oreja. También puede inclinar la cabeza hacia un lado o frotarla contra muebles, paredes o el suelo. Estas acciones son formas de decirte que algo le molesta.

Otro signo evidente es el mal olor. Si al acercarte a sus orejas notas un aroma fuerte y desagradable, podría tratarse de una infección. También es posible que veas enrojecimiento, inflamación o presencia de secreción oscura o amarillenta dentro del oído. En casos más avanzados, tu perro podría volverse más sensible al tacto en esa zona o incluso mostrar cambios de comportamiento debido al dolor.
Las infecciones pueden tener varias causas: exceso de humedad después del baño, alergias, presencia de parásitos como ácaros o una higiene inadecuada. Algunas razas, especialmente las que tienen orejas largas y caídas, son más propensas a estos problemas porque el aire no circula bien en el interior del oído.
La buena noticia es que muchas infecciones pueden prevenirse con una rutina sencilla. Limpiar sus oídos con productos específicos para perros (nunca con hisopos ni productos humanos), secarlos bien después del baño o de nadar y revisar su estado con frecuencia son acciones que marcan la diferencia.

Si notas cualquier señal de alarma, lo mejor es acudir al veterinario cuanto antes. Un diagnóstico rápido y un tratamiento adecuado pueden evitar que la infección se complique o cause daños permanentes en su audición.
Recordemos que los perros no pueden decirnos con palabras cuando algo les duele, pero sí nos dan señales. Estar atentos y actuar a tiempo es parte de cuidarlos como ellos lo merecen.
Este artículo no sustituye la opinión de un profesional veterinario. Ante cualquier duda o sospecha, es fundamental consultar con un especialista.


